Congreso Nacional Indígena
Denuncia urgente por ataques armados, desplazamiento forzado y riesgo de etnocidio contra comunidades indígenas del CIPOG-EZ en Guerrero
Sierra Mazateca, Oaxaca, a 12 de mayo de 2026
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
Al Congreso Nacional Indígena (CNI)
Al Gobierno Federal de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo
Al Gobierno del Estado de Guerrero, encabezado por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda
A la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)
A las Redes de Resistencia y Rebeldía
A la Sexta Nacional e Internacional
A l@s firmantes de Una Declaración por la Vida, en los cinco continentes
A los organismos y colectivos defensores de derechos humanos
A los pueblos originarios de México y del mundo
A los medios libres e independientes, academia crítica, organizaciones sociales y sociedad civil
Desde el Movimiento de Articulación de los Pueblos Olvidados de la Cañada (MAPOC),
organizados desde la Sierra Mazateca, Oaxaca, expresamos nuestra profunda indignación, dolor y preocupación ante la violencia que hoy enfrentan las comunidades del Concejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), en la Montaña Baja de Guerrero.
Nos pronunciamos porque no podemos permanecer en silencio mientras comunidades indígenas enteras viven bajo el miedo, el asedio y el desplazamiento. Como pueblos originarios sabemos lo que significa defender la vida comunitaria en medio de amenazas constantes, el miedo y el riesgo permanente de despojo.
De acuerdo con la información compartida por las propias comunidades y organizaciones acompañantes, desde el 6 de mayo se han intensificado los ataques armados contra las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuetán, atribuidos al grupo criminal conocido como Los Ardillos.
Los ataques, realizados con armas de alto calibre y drones, provocaron el desplazamiento forzado de más de 800 familias indígenas el pasado 9 de mayo, quienes hoy sobreviven refugiadas en otras comunidades, muchas de ellas también bajo riesgo.
Estos hechos no son aislados. Las comunidades del CIPOG-EZ llevan años denunciando asesinatos, amenazas, hostigamiento y violencia sistemática, sin que las autoridades hayan garantizado condiciones reales de seguridad.
Sus denuncias han sido ignoradas o reducidas a supuestos “conflictos entre comunidades”, mientras la violencia se recrudece.
Como pueblos mazatecos, nos preocupa profundamente la integridad física, emocional y espiritual de nuestras hermanas y hermanos indígenas. Nos duelen las niñas y niños desplazados, las mujeres sosteniendo a sus familias en medio del miedo, las personas mayores obligadas a abandonar su hogar y las autoridades comunitarias que continúan resistiendo bajo amenaza.
No podemos normalizar el desplazamiento forzado ni el terror contra los pueblos indígenas. Cuando un pueblo es obligado a huir, no solo se abandonan casas: se hiere la memoria, la lengua, las formas de vida y el vínculo profundo con el territorio.
Desde la Sierra Mazateca rechazamos toda forma de limpieza social, desplazamiento forzado y etnocidio. Nos preocupa que esta violencia prolongada, tolerada y normalizada termine favoreciendo nuevas formas de despojo territorial y el avance de megaproyectos extractivos, entre ellos los mineros, históricamente impuestos sobre territorios indígenas mediante miedo, fragmentación y violencia.
Los pueblos no son territorios vacíos ni zonas de sacrificio. Los pueblos se cuidan, se respetan y se defienden. La vida de las mujeres, niñeces, abuelos, autoridades comunitarias y hombres indígenas importa. Ningún interés económico o político puede estar por encima de la vida y dignidad de los pueblos.
Denunciamos la responsabilidad del Estado mexicano frente a esta crisis. A pesar de que desde 2021 existen medidas cautelares emitidas por la CNDH, las agresiones continúan sin garantías reales de protección.
Responsabilizamos al gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, al gobierno de Guerrero encabezado por Evelyn Salgado Pineda, así como a autoridades municipales y corporaciones de seguridad, por la omisión y falta de acciones efectivas para proteger a estas comunidades.
Lo que hemos visto hasta ahora son operativos que simulan el cuidado de los pueblos, despliegues institucionales insuficientes que no han detenido los ataques, el miedo ni el desplazamiento de cientos de familias indígenas. No basta con presencia mediática de fuerzas de seguridad mientras las comunidades continúan siendo atacadas.
Por ello exigimos:
1. El cese inmediato de los ataques armados contra las comunidades del CIPOG-EZ.
2. Atención urgente, integral y digna para las más de 800 familias desplazadas.
3. Medidas reales y permanentes de protección para las comunidades indígenas en riesgo, respetando sus formas organizativas.
4. El cumplimiento efectivo de las medidas cautelares emitidas por la CNDH.
5. Investigación y sanción a responsables materiales e intelectuales, así como a funcionarios omisos o cómplices.
6. El reconocimiento de la grave crisis humanitaria y de derechos humanos que viven las comunidades indígenas de Guerrero.
Hacemos un llamado urgente a los pueblos originarios, organizaciones sociales, redes de apoyo, organismos de derechos humanos y sociedad civil a no guardar silencio frente a esta violencia.
Desde la Sierra Mazateca abrazamos a nuestras hermanas y hermanos del CIPOG-EZ. Nos duele su dolor y nos preocupa profundamente su integridad física, emocional y espiritual.
No aceptamos el desplazamiento forzado como destino de los pueblos indígenas. No aceptamos el etnocidio ni la violencia que busca arrancar a los pueblos de sus territorios. No aceptamos que el miedo sirva para abrir paso al despojo y a los megaproyectos extractivos.
Los pueblos deben ser cuidados y respetados. Defender la vida y el territorio no debe costar la vida.
¡ALTO A LA GUERRA CONTRA LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE GUERRERO!
¡VERDAD Y JUSTICIA PARA EL CIPOG-EZ!
¡NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTR@S!
A T E N T A M E N T E
MOVIMIENTO DE ARTICULACIÓN DE LOS PUEBLOS OLVIDADOS DE LA
CAÑADA (MAPOC) SIERRA MAZATECA, OAXACA.
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